Burocracia.

La insaciable voracidad de la burocracia

 

Patricio Orellana Vargas

Para velar por la competencia se ha creado el Tribunal de la Libre Competencia, este tribunal debe velar porque el mercado funcione en el sector eléctrico, para lo cual requiere de personal competente en esas materias. Los principios vigentes en el mundo público son los de que la excelencia es cara y hay que pagarla como exige el mercado. Esta argumentación es una simbiosis de la teoría de la libre competencia y la del gerente público.

Estas teorías inundan toda la Administración Pública chilena y se ha expresado recientemente en la ley del Nuevo Trato que crea los gerentes públicos, aunque para tranquilizar a la ANEF y otros gremios se les llama directivos públicos. Esta ley, que además legalizo el pago de los sobresueldos que ganaban los ejecutivos públicos, permitió duplicar los sueldos de todas las jefaturas y como agregado creo los cargos ” de funciones críticas” que hace posible duplicar o aumentar desmesuradamente los sueldos de los subjefes y otros favorecidos. Este reajuste multiplicador, exclusivo para los jefes y subjefes, contó con el voto casi unánime de los parlamentarios. Gobierno y oposición coinciden en estos valores, sólo el senador por Valparaíso, Nelson Ávila votó en contra.

La teoría del gerente público se inspira en la creencia que los jefes o líderes capacitados y bien remunerados son los que llevan al éxito a sus instituciones. El hecho de que el resto del personal tenga sueldos miserables no tiene ninguna significación en el quehacer administrativo. Se supone, con criterios que vienen de la Revolución Industrial, que lo estratégico es el gerente y nada más, el resto es personal sin calificación y por lo tanto abundante, lo que en el mercado significa que son muy baratos y malos. Demás está decir que estas concepciones añejas son rechazadas por todas las nuevas orientaciones en Administración.

¿Es efectivo que estos sueldos corresponden al resultado de las leyes de mercado? ¿Hay tal escasez de personal calificado para llenar los altos cargos de la Administración Pública que se requiere pagarles más que a los presidentes de la República

Ello no es así: en Chile hay una extraordinaria abundancia de profesionales en todas las áreas altamente calificados.

Los profesionales cesantes no solamente son los egresados de nuestras universidades- algunas de las cuales evidentemente son poco más que liceos- sino que hay numerosos egresados de excelentes universidades chilenas y extranjeras y más aún, hay centenares de profesionales con masters y doctorados en universidades extranjeras de primer nivel. Por lo tanto en un mercado con abundante oferta, los sueldos de estos profesionales deberían tender a bajar. Más aún si se considera que los contratos a estos peritos disponen que los trabajos son por el mínimo de tres y de seis años, lo que asegura que serán cargos permanentes.

Pero, los “directivos” de la Administración Pública han transformado en ciencia sus intereses y acorde con ellos se fijan los sueldos que superan a los de los países desarrollados.

En el caso del mencionado Tribunal se convocó a concurso para llenar los cargos de siete peritos eléctricos y como correspondía a la teoría del gerente público se fijaron excelentes sueldos: nueve millones y medio de pesos mensuales (más que el presidente, senadores y diputados). Según las teorías mencionada eran muy pocos estos peritos? pero fueron calificados para concursar 98 candidatos para los 7 cargos. Es decir había abundante oferta en los niveles exigidos.

Si los miembros del Tribunal de Competencia creyeran en la competencia podrían convocar a ese mismo concurso ofreciendo una remuneración de la mitad o una cuarta parte de lo ofrecido. Es posible que el número y la calidad de los postulantes no habría disminuido. Bastaría con probarlo y se ahorraría lo suficiente para construir varias poblaciones para el Programa Chile Barrios que intenta eliminar los campamentos de extrema pobreza de Chile. Pero lo prioritario, evidentemente no son los pobres.

¿Por qué hay esta distorsión en los sueldos públicos? Evidentemente que el factor poder político es el decisivo: hay algunos privilegiados que deben ser premiados por sus servicios al mismo poder. Es la mezcla perversa entre Administración y Política.

Además, la fijación de estos sueldos provocará una desmoralización aún mayor en nuestros servidores públicos. Los de abajo, con justa razón y los de arriba, porque querrán igualarse a los privilegiados de la libre competencia y será una excusa para bajar su rendimiento.

Lo pintoresco de este escándalo es que un gerente público aseguró que el concurso se haría considerando todos los curriculums presentados para los cargos de peritos, eliminando los nombres. Así la selección sería sin recibir presiones o influencias ¿Alguien cree así se eliminarán estos factores en la selección?

Y a propósito de Chile Barrios, se ha descubierto que fondos de este programa se han destinado a pagar honorarios por trabajos que nada tienen que ver con el tema y que corresponderían simplemente a pagos por trabajos inexistentes. Esto ocurrió en las regiones de La Araucanía y Los Lagos. Parece que no hay ningún respeto por los pobres y el máximo aprecio por los grandes burócratas.

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