Homenaje a Orwell.

Homenaje a Orwell.

Patricio Orellana Vargas

Este año se cumple el centenario del nacimiento de George Orwell, quien es, sin duda, uno de los grandes escritores del siglo XX. A pesar de haber tenido una vida muy corta, de sólo 47 años, sus escritos abarcan obras maestras en el ámbito de la novela, el cuento, la sátira política, los ensayos, el periodismo, la crítica literaria, las crónicas y las memorias. Los críticos ingleses discuten en cuál de estos rubros destacó más y no se ponen de acuerdo porque, en realidad, destacó en todos ellos.

Sin embargo, la obra maestra más perfecta que llevó a cabo fue su propia vida. En primer lugar entendió en profundidad la naturaleza de la nacionalidad inglesa, destacando una visión crítica de su expresión imperialista, paro pasando de su esencia inglesa, que lo definió en todos sus aspectos, fue simultáneamente, un hombre universal en el sentido más riguroso del concepto. Estudió en Eton, la escuela aristocrática más prestigiosa de Inglaterra, lo hizo gracias a una beca, no porque perteneciera a esa clase, Ello le permitió conocer profundamente a la aristocracia inglesa. Después trabajó como policía en Birmania, allí captó de inmediato la naturaleza del imperialismo británico y comprendió la situación de “los nativos” y entendió el funcionamiento de una burocracia formalista que incorporó en su novela “La marca” (o “Burma days”). Abandonó esta carrera y trabajó en los oficios más miserables y sufrió el desempleo llegando al vagabundaje y la mendicidad, experiencia que le permitió mostrar la dureza de la vida de los pobres en las grandes ciudades imperiales en su obra “Miseria en Londres y París” (“Down and out in London and Paris”) conoció la vida de los marginados y vagabundos, trabajando en los oficios más duros y despreciables. Después hizo una investigación testimonial “El camino a Wigam Pier” sobre las condiciones de vida y la violencia de la cesantía en los distritos mineros de Inglaterra.

A pesar de que ya había logrado publicar algunas de sus obras, siempre tuvo una vida de dificultades económicas y fue víctima de tuberculosis crónica. Sin embargo, en 1936, se incorporó a las Brigadas Internacionales y luchó en el frente de Aragón con los republicanos, pero una bala le atravesó el cuello y estuvo a punto de morir. Su experiencia en España parece haber sido vital y se refleja en una obra de profundo sentimiento: “Homenaje a Cataluña”. Allí se percató del rol que jugaba el comunismo y la Unión Soviética y fue uno de los primeros que descubrió la verdadera imagen de Stalin y denunció permanentemente el surgimiento del estado totalitario, pero nunca abandonó sus convicciones socialistas, lo que le valió el odio de los comunistas durante toda su vida y su rechazo a su obra, la que fue prohibida en las naciones comunistas. Sus libros más importantes son “Granja de animales” (“Animal farm”), traducida también como “Rebelión en la Granja” que trata precisamente la transformación de una revolución social igualitaria, por los cerdos que se autocalifican como “más iguales” y crean un Estado de terror y “1984” donde advierte del peligro de que el Estado dehumanizado postergue y viole los derechos fundamentales del hombre empleando el manejo de la información, la computación, la propaganda y la tortura como mecanismos esenciales de control social. Su conocimiento del nazismo, como corresponsal de guerra, fue otra de las bases de esta crítica social y de su temor del surgimiento del Estado totalitario.

Sus primeras novelas “La hija del clérigo”, “Mantengamos la aspidistra en alto” y “Subir a por aire” se caracterizan porque sus personajes son seres corrientes, con problemas económicos, sentimentales y de principios, es la gente común de su Inglaterra, la que que definió en su profundo ensayo político: “Inglaterra, tu Inglaterra”.

Uno de sus biógrafos y amigo, Paul Potts, definió a Orwell como “Un quijote en bicicleta” y sostuvo que Orwell “fue mejor que cualquiera cosa que haya escrito” y sostiene que “su vida fue un duelo contra la mentira, para el que escogió como arma el idioma inglés”. En sus escritos, Orwell sostuvo que no se debían usar metáforas o figuras del lenguaje que sean ambiguas o confusas, criticando tanto a los conservadores como a los anarquistas de hablar con mentiras que suenen a verdades o que el asesinato aparezca respetable o el puro viento aparezca como sólido. Estas recomendaciones y otras de Orwell siguen estando vigentes para los políticos, los escritores y los periodistas más que nunca ahora.

La obra de Orwell es hoy más popular que nunca y las ediciones de sus trabajos se multiplican y existen decenas de adaptaciones de sus obras al cine. De manera que sigue pendiente la duda de sí lo mejor de su obra son sus novelas, cuentos, ensayos políticos o artículos. La forma de resolver esta duda es leerlo.

20031107