La derechización de la Concertación.

La derechización de la Concertación.

 

¿Es inevitable la derechización de los gobiernos de izquierda y centro?
Se dice que el ejercicio del poder obliga a abandonar las ilusiones y a ser muy pragmáticos.. En América Latina la elección de presidentes y gobiernos de izquierda, al poco tiempo gobiernan como cualquier gobierno de derecha tradicional.

Los gobiernos populistas le agregan la corrupción

Esto es falso porque los principios deben sostenerse en cualquier circunstancia, aunque haya que aceptar alguna flexibilidad, siempre que no diluya los fines que se pretende alcanzar.

El caso de Brasil, hasta ahora, parece ser un ejemplo de esta posibilidad: El gobierno de ese país está llevando a cabo reformas trascendentales, como es el uniformar las pensiones en el largo plazo, atacando hasta los grupos intocables como son los militares que siempre gozaron de pensiones excepcionales. Se aplican los principios, en especial el de igualdad

En el inicio: aceptar la institucionalidad neo liberal
En el caso específico de la Concertación de Partidos por la Democracia, el abandono de los principios democráticos se manifestó en la aceptación de una institucionalidad neoliberal y una democracia subordinada a l poder militar y el de la derecha.

El margen para hacer cambios era muy limitado en estas circunstancias, pero se argumentó que paulatinamente se irían haciendo reformas democratizadoras. Lo que resultó imposible.

Pero la desesperada voracidad de la clase política concertacionista por volver a tener en sus manos la Administración del Estado no podía esperar. Era preferible gozar de trozos del poder, aunque la sustancia del poder estuviera en otras instancias.

El abandono de los principios éticos
La Concertación fue abandonando paulatinamente los principios que eran su fortaleza
ética: la justicia, la igualdad, la democracia. Pasó al pragmatismo ético, la ética de la responsabilidad de Aylwin, al relativismo ético de Frei y desembocó en la eticidad o ética de las conveniencias que se expresó en la idea del presidente Lagos de que hay que dejar que las instituciones funciones. Esto último se parece mucho al concepto neoliberal de dejar que el mercado funcione para que así se resuelvan todos los problemas, no importando en cuanto tiempo.

La aceptación de la institucionalidad neoliberal y dictatorial.
En Chile los principios se olvidaron rápidamente: el ideal de justicia quedó diluido en medidas simbólicas sin contenido y el principio de igualdad fue olvidado aceptando las falacias de que primero es el desarrollo y después la igualdad (lo mismo que sostenía Pinochet y que ha significado que la distribución del ingreso se mantenga igual que en la época de Pinochet). La Concertación adhirió al pragmatismo y la real politik.

La justicia en la medida de lo posible
La segunda etapa fue el abandono de los principios y se realizó con la explicación weberiana (Max Weber: la ética de la responsabilidad) de que la justicia para enfrentar los casos de violaciones a los derechos humanos sería la de “justicia en la medida de lo posible”. Es decir sería una justicia que no causa problemas con los militares y se redujo
a medidas simbólicas como el Informe Rettig, en el cual no se incluyó la tortura, resultando que el principal y más terrible instrumento represivo empleado por la dictadura de Pinochet se consideró que no existía. La otra aberración fue considerar que violaciones a los derechos humanos es lo mismo que violencia política, por lo tanto los asesinos de Jaime Guzmán son lo mismo que los asesinos que eran agentes del Estado y que amparándose en esa impunidad cometieron torturas, secuestros, desapariciones y ejecuciones ilegales. Tanto los violadores a los derechos humanos como los que han realizado la violencia política deben ser juzgados y castigados, pero la naturaleza de los delitos es distinta, pues los delincuentes políticos no son iguales que los delincuentes que son agentes del Estado y cuya función es hacer respetar la ley y realizan una práctica totalmente opuesta amparados en la impunidad.

Desarrollo económico sin justicia social
En el gobierno de Frei se lograron altas tasas de crecimiento económico, pero se rechazó cualquier política seria de redistribución del ingreso, aceptando el dogma de que los pobres deben esperar hasta que haya desarrollo económico, a pesar de que se agitaba la consigna de que los pobres no pueden esperar.

Se insistió en la política de justicia en la medida de lo posible y se le fortaleció con la tesis contraria a la doctrina de los derechos humanos, la tesis de la territorialidad de la ley, que desemboca que los dictadores criminales sólo pueden ser juzgados por su propio gobierno. Con esta tesis y formando un sólido bloque con la derecha, se logró la libertad de Pinochet. Si hubiera habido un gobierno de la derecha en Chile lo más probable es que Pinochet no habría podido recuperar su libertad, pero la Concertación, valiéndose de su prestigio democrático logró convencer que en Chile se haría justicia. Era la ética de las conveniencias y de la real politik.

Dejad que funcionen las instituciones
La llegada de Ricardo Lagos a la presidencia pareció alentar las esperanzas de rectificación. Pero este gobierno resultó ser el más derechista de los tres gobiernos concertacionista, quizás por dos factores importantes: la desaceleración del crecimiento económico y la maduración y explosión de todas las pústulas de corrupción, las que se habían desarrollado por la insaciable voracidad de la clase política concertacionista que se había transformado en una burocracia poderosa y próspera que desarrollaba toda clase de mecanismos, legales, ilegales, perversos y delictuales para enriquecerse.

El lema de Lagos “dejad que funcionen las instituciones” tiene dos elementos, el primero es aceptar la institucionalidad como un fatalismo insuperable y el segundo, asignarle a esas instituciones la responsabilidad de lo que no puede hacerse.. El concepto de cambio ya no estás en el programa de Lagos, es el reino de la eticidad.

La clase política necesita del poder
La experiencia de los gobiernos de la Concertación muestra que la clase política se aletarga si está lejos del poder y a la vez demuestra que cuanto más tiempo está lejos del poder, mayor será su voracidad. En efecto, las dirigencias de los Partidos de la Concertación habían estado fuera del poder absolutamente durante la dictadura de Pinochet, lo que es distinto que estar participando en el sistema de poder democrático aunque sea como oposición porque siempre se logra alguna cuota de poder en el parlamento y en las municipalidades y siempre tiene la posibilidad de acceder al poder ejecutivo en una próxima oportunidad. Estar fuera del sistema de poder en forma absoluta generó un fenómeno de voracidad insospechada. La fracción de la clase política concertacionista comenzó desarrollando la tesis del gerente público y la idea tradicional de la derecha de que una buena administración se logra con gerentes bien pagados aunque el funcionariado esté en los niveles paupérrimos. Con esta base ideológica empezaron a mejorar sus remuneraciones apenas alcanzaron el poder, en la medida que disponían de mecanismos de decisión, especialmente en las empresas del Estado establecieron el sistema de privilegios consistentes en altos sueldos, gratificaciones, premiso por productividad, becas para su hijos, préstamos blandos para vivienda y automóviles, asistencia a seminarios-vacacionales, etc. Finalmente esto estalló en el caso de las indemnizaciones a todo evento y de los sobresueldos financiados con fondos secretos.

Hasta aquí los mecanismos usados eran anti-éticos pero guardaban formalmente la legalidad vigente, el siguiente paso fue crear redes y mecanismos muy complejos y difíciles de descubrir para pagarse honorarios adicionales, horas extraordinarias y viáticos falsos. La prestación de asesoría falsas, pero bien pagadas hasta finalmente, llegar, sencillamente a usar y vender los bienes del Estado como ocurrió en CORFO o en el Ministerio de Obras Públicas y Transporte. Todo esto ocurría aunque la Contraloría, que tiene como misión mantener y desarrollar la probidad pública se percatara de lo que ocurría y no hiciera nada serio y menos aún el sistema de auditoría interno creado durante el gobierno de Frei. Ambas, en alguna medida, daban sello de legitimidad y honestidad al funcionamiento de la Administración Pública donde se desarrollaban estos procedimientos.

La trampa electoral.
El sistema binominal permitió a la derecha tener una amplia representación parlamentaria y desalentó el surgimiento de cualquiera fuerza alternativa, que debieron desarrollarse al margen del sistema político.

La presencia de los senadores designados fue otro de los mecanismos que desnaturalizó la democracia electoral pues el poder judicial y el militar tenían su cuota de senadores y hacían cambiar las mayoría electas.

El financiamiento partidario.
Los partidos políticos de derecha que poseen el generoso apoyo financiero de los empresarios pudieron existir en excelentes condiciones. Los partidos de la Concertación que querían tener el mismo nivel de propaganda y apoyo técnico, encontraron que la única forma de lograrlo era a través de mecanismos que ahora se están conociendo y que bajo el pretexto de obtener fondos para el partido, permitió que surgiera una clase especial de operadores que desviaba voluminosos recursos públicos para sí mismos y para los que se incorporaban en las redes. De esta manera los corruptos que proliferan en la Concertación tenían dos apoyos morales: la tesis de los bajos sueldos que percibían y el de que sus acciones ilícitas tenían una finalidad social, como era el de financiar a su partido y recibir por ello una cuota de esos recursos..

La mayor corrupción de la historia de Chile.
En estas circunstancia podemos llegar la lamentable conclusión de que la Concertación de Partidos por la Democracia ha sido el gobierno más corrupto en la historia de Chile.
Sólo hay una duda y es si la dictadura de Pinochet fue más corrupta aún, pero no hay investigaciones sobre el tema. En cambio la Concertación ha sido descubierta a través de la acción de la prensa, la fiscalización parlamentaria y finalmente por la acción de la justicia ordinaria.

Basta leer a los principales historiadores de Chile para llegar a la conclusión nítida de que nunca antes hubo la corrupción pública que actualmente rige. Nunca se había dasaforado a tantos diputados por estas causa ni nunca antes se había procesado a ministros y tan altos funcionarios como ahora.

La burocratización de la Concertación.
El drama de la Concertación es un caso de burocratización. La clase política concertacionista, de luchadora en contra de la dictadura se transformó en burocracia (en el sentido sostenido aquí: como políticos que ingresan a ocupar los cargos de poder en la Administración y que no corresponden al funcionariado). Allí en esos puestos de poder burocrático, con ineficientes sistemas de control como el de la Contraloría, la Cámara de Diputados y el sistema de auditoría, sufrieron el proceso ineludible de que el poder sin control corrompe y corrompe absolutamente cuando el control no opera y llega a ser totalmente ineficiente. Como decía Lord Acton el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

La pugna por cargos en la Concertación.
El otro factor que determinó que el gobierno de Lagos se transformara en la expresión clara de la Derecha es que los Partidos de la Concertación, en esta pugna por obtener el mayor número de cargos posibles, dejó de lado sus objetivos y muchas veces consideró más enemigo a su competidor por cargos que a los partidos de la derecha.

En esta confusión ya no existe la Concertación, sino una turba de voraces burócratas que quieren participar en una fastuosa última cena, llevándose la mayor cantidad de despojos del Estado.

Los jueces de Milán.
En Chile ha ocurrido algo parecido a lo que pasó en Italia. En ese país el sistema político se corrompió totalmente y parecía que la corrupción era endémica de ese país, pero una institución reaccionó y cambió totalmente la situación: Los jueces de Milán empezaron a encauzar corruptos e hicieron retroceder a la corrupción y a la mafia. No fue un hecho milagrosos, simplemente expresaba el hastío de la sociedad civil frente a los niveles de corrupción y a un cambio en los equilibrios internacionales.

Jueces como Falcone y Borselino debieron pagar con sus vidas su acción purificadora. En Italia no se ha logrado una solución definitiva y no faltan los políticos que sostienen que los jueces se están entrometiendo en la política, lo que no es su esfera de competencia. Estos críticos concibe la política como una práctica corrupta y no entiende que los jueces se han metido en lo que les compete: los delitos y la corrupción en cualquiera esfera.

En Chile estamos viviendo algunos hechos parecidos, aunque no es posible, evidentemente, hacer un paralelo similar. La justicia chilena, que jamás tuvo el coraje de hacer justicia en la violación masiva a los derechos humanos durante la dictadura, ahora,. al amparo de la democracia ha tenido la rectitud suficiente para intervenir en el proceso de corrupción cuando éste traspaso los límites delictuales, aunque sus vacilaciones hacen repensarlo

La maniobra de la clase política concertacionista ahora será lograr que la justicia quede empantanada durante 30 años y no llegue a conclusiones, es por eso que ahora hay comidas entre Ministros y jueces y se empieza a ofrecer la autonomía financiera, que ha sido una vieja aspiración del Poder Judicial.

El perverso rol de la derecha.
La Derecha pudo haber jugado un rol de fiscalizador y denunciador de la corrupción, pero con una política de larga perspectiva sabe que eso no es conveniente para el país. Chile tiene un alto nivel de prestigio, especialmente en los círculos financieros del mundo y como buenos negociantes saben que este prestigio no puede deteriorarse si se desea seguir haciendo buenos negocios. En segundo lugar no necesita denunciar al gobierno para atraer más votos a sus aguas, pues es evidente que la Derecha es la única alternativa frente a la corrupción y su pronóstico es que la gente olvidará los horrores del régimen militar que respaldaron, frente a la corrupción devastadora de la Concertación. Es evidente que hoy, el principal apoyo que tiene en gobierno de Lagos es la Derecha, los nuevos proyectos de ley son exactamente lo que la derecha haría si estuviera en el gobierno y ahora hasta se le ha entregado el Banco Central reconociendo su superioridad en todos los niveles.

Para la Derecha, la teoría del Gerente Público, bien pagado y poderoso, es una de sus banderas de siempre. Los sobresueldos son su creación y no tienen objeciones éticas. El alcalde Lavín reconoce que él paga sobresueldos por unos 240 milones en su municipalidad.

Hacia un gobierno de la derecha en gloria y majestad.
En estas condiciones todos los pronósticos son de que la derecha apoyará a Lagos para que termine su período, porque no desea en ningún caso un derrumbe del gobierno, pues esto afectaría la imagen de Chile y hasta deslegitimizaría el triunfo de la derecha. La otra institución intrínsecamente reaccionaria: el Poder Judicial, saldría fortalecida: se dictará una ley de amnistía total en materia de derechos humanos y la impunidad se formalizará definitivamente, a la vez podrá mostrar que la lucha en contra de la corrupción fue encabezada por los tribunales de justicia. Finalmente la Contraloría ya ha recibido un premio: varias decenas de millones de dólares se asignan a su modernización y a la jubilación de sus viejos directivos.

No hay que asustarse, el nuevo gobierno de derecha que habrá en Chile será un gobierno democrático, probablemente con éxitos económicos y en los demás aspectos poco se diferenciará del gobierno de la Concertación. Sólo habrá algunos homenajes a Pinochet y su obra. Los ciudadanos tendrán que entender que los únicos roles que les competen son los de ser consumidores y trabajadores.

La corrupción enterrará a la Concertación, pero no a sus partidos. Italia vivió 50 años con corrupción. Habrá disculpas. El PDC culpará a socialistas y PPD, los socialistas a la Democracia Cristiana. El PPD se culpará a sí mismo y a todos y tenderá a desaparecer, los radicales no dirán nada para pasar inadvertidos. Sin embargo, el sistema binominal se transformará en la tabla de salvación de esos partidos y unidos mantendrán una alta cuota parlamentaria y seguirán teniendo un trozo de poder para seguir royendo hasta que se dé vuelta la tortilla

La tarea popular es organizar a la sociedad civil para que la historia de Chile cambie de sentido.
20030719

Patricio Orellana Vargas